
Así lo vive el espectador.
El mentalista envía un correo a un espectador y le pide que espere para abrirlo. Después, el espectador elige los tres símbolos que formarán la combinación de una máquina tragaperras.
Al abrir el correo, encuentra un recuerdo de Las Vegas: la fotografía de una máquina retro en un casino. En sus tres rodillos aparecen exactamente los símbolos elegidos, en el mismo orden.
Una imagen que convierte una combinación aparentemente azarosa en un recuerdo personal.